Para analizar un proceso, es indispensable documentar los diferentes procedimientos que
forman parte de él. Es también muy útil representarlos en forma gráfica, de modo de obtener un mapa de proceso, diagrama de proceso o cursograma.
Los cursogramas no se diferencian mucho de los diagramas de flujo que utilizan los programadores de software para representar la lógica de un programa.
Existe una norma para la creación de diagramas llamada IDEF0 (Integration Definition for
Function Modeling: Definición de Integración para Modelado de Funciones), creadas por
el National Institute of Standards and Technology de los Estados Unidos.
Se utilizan símbolos estándares para cada clase de operación, y dentro del símbolo se
describe la operación. Los más importantes son:
Y, desde luego, líneas de conexión que nos indican la secuencia o el orden en que las
tareas se realizan.
Se diferencian los cursogramas con los diagramas de flujo en que se suelen incorporar
los distintos departamentos o personas que realizan cada operación o tarea.
Por ejemplo, un proceso de venta podría describirse:
Inicio o Fin Acción Decisión Documento
Este diagrama, a pesar de ser de un proceso muy sencillo, está incompleto para la
mayoría de las necesidades reales. Por ejemplo, se podría considerar que si no hay el
producto que el cliente quiere, se deberá llamar a depósito o a otra sucursal para verificar
si hay existencia, de modo de no perder la venta.
También sería deseable incluir, en el caso de cobro, las políticas adoptadas por el
comercio frente a distintas modalidades de pago: cheque personal, tarjetas de crédito,
tarjeta de la casa, efectivo, que pueden variar según los montos de la venta.
En definitiva, el cursograma debe incluir todas las posibilidades, de modo que los
empleados sepan qué hacer frente a cada eventualidad
